Gràcia fue un pueblo independiente hasta 1897 y todavía se nota. Calles estrechas, plazas donde la vida pasa al aire libre, edificios de tres o cuatro plantas con fachadas de colores y una personalidad que ningún otro barrio de Barcelona tiene. Aquí los pisos son más pequeños que en el Eixample, pero compensan con carácter: balcones que dan a la Plaça del Sol, terrazas en áticos con vistas a los campanarios, y una mezcla de vecinos que va desde familias de toda la vida hasta creativos que han elegido Gràcia como su base.
Reformar en Gràcia tiene sus particularidades. Las calles peatonales complican la logística de la obra: el acceso de materiales requiere planificación, los contenedores de escombro necesitan permiso especial y los horarios de carga y descarga son estrictos. Los edificios son más antiguos y estrechos que los del Eixample, con escaleras sin ascensor y estructuras que piden un ojo profesional antes de tocar nada.
Nuestro equipo conoce estas calles. Hemos reformado pisos en Torrent de l'Olla, áticos en la Vila de Gràcia y locales en el entorno de Verdi. Sabemos cómo organizar la obra para molestar lo menos posible a los vecinos, cómo aprovechar cada metro cuadrado en pisos compactos y cómo darle a tu hogar una reforma que respete la esencia del barrio sin renunciar a las comodidades de hoy.
